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Unión Demócrata Cristiana

MEDIOS PARA LA ACCIÓN


LA POLÍTICA


La política es la ciencia y el arte de llevar democrática y humanamente a la práctica una ideología, concretándola en soluciones que resuelvan los problemas nacionales. Por ser la más ejemplar y compleja actividad humana y tener un papel decisorio en el logro de los objetivos nacionales, deben interesarse en ella todos los ciudadanos, correspondiéndoles participar activamente a quienes, siendo los mejores y más capaces, tengan una vocación cívica de servicio público.


A partir de una reflexión histórica sobre el Ecuador, de la valoración de los aportes de las tradiciones nacionales y de la interpretación objetiva de la realidad del país y del mundo, la política debe seleccionar los medios más idóneos para la construcción de una sociedad productiva, justa, humana, libre y solidaria. Las metas deben ser reales y posibles, y eficaces las acciones para lograrlas, para lo cual son necesarios los aportes de la técnica y la ciencia.


Los partidos políticos cumplen una función mediadora entre la opinión pública y el Estado, por lo que les corresponde interpretar y canalizar las aspiraciones, problemas y demandas populares. Los partidos capacitan a los ciudadanos, les permiten adquirir experiencias y destrezas en el servicio público y seleccionan a los mejores para que sirvan al país.


La estabilidad y la eficacia de un sistema democrático están determinadas por la calidad y representatividad de los partidos políticos. Estos deben ser organizaciones abiertas a los puntos de vista de la opinión pública y representar los intereses del bien común, los que siempre deberán prevalecer por sobre los suyos. No pueden monopolizar para sí la acción política, en la cual también intervienen los cuerpos intermedios y los individuos.

 

EL PODER


Para concretar, en la práctica, los principios y el programa de gobierno de la Unión Demócrata Cristiana, es necesario el acceso al poder. Su ejercicio tiene límites interpuestos por la ética, por los derechos de las persona y de las organizaciones intermediarias y por el mandato legal establecido por las leyes. Para la Unión Demócrata Cristiana el poder es un medio y no un fin y, por lo tanto su legitimidad radica en su recto y justo ejercicio, en función de los intereses generales y los requerimientos del bien común.


La consulta, el diálogo, la persuasión, la negociación, los acuerdos y los consensos, son formas propias de la acción democrática. La violencia física o verbal, la manipulación, la demagogia y el engaño, conculcan gravemente los derechos de las personas y provocan daños sociales irreparables.


La fuerza pública está subordinada a la moral, a las leyes y a la autoridad civil, siendo su función el resguardo de la integridad territorial y la vigilancia de la seguridad interna de la sociedad y de sus miembros.


EL ESTADO


El Estado es la expresión jurídico-política de la organización social formada por la nación ecuatoriana, al que le corresponde impulsar y organizar las actividades sociales y económicas de los hombres y de las mujeres. Cuando no se sustenta en normas democráticas y utiliza la fuerza y el engaño para sus propios fines, o para favorecer a un solo sector de la sociedad en detrimento de los otros, su poder y el de la autoridad que lo representa se vuelven ilegítimos.


El estado paternalista no permite la expresión de las virtualidades humanas y es negativo para el progreso de la sociedad, a la que adormece con su exceso de protección.


El Estado centralista es contrario a la democracia y a la justicia social por concentrar el poder y la riqueza en perjuicio de regiones, provincias, ciudades y pueblos. El progreso del país requiere de una política descentralizadora que promueva el desarrollo regional y el fortalecimiento económico, administrativo y político de los municipios, así como de las ciudades medianas y pequeñas y de la zona rural.


El Estado, sus funciones y su organización deben ajustarse a la ley y a las exigencias del desarrollo económico y de la justicia social. El Estado debe estar siempre atento a las necesidades colectivas y las demandas del bien común.


No puede ser un observador neutral de los conflictos e intereses que se expresan en la vida social o en las relaciones económicas de mercado. Por el contrario, debe intervenir para garantizar el desarrollo de las actividades particulares, impulsar sus iniciativas, promover la realización de la justicia social, impedir los monopolios, proteger la naturaleza y en fin, impulsar el desarrollo integral del país.


La acción del Estado debe ser subsidiaria y, por tanto, producirse en cuanto las personas, las actividades particulares y las organizaciones intermedias no se basten para alcanzar por sí mismas sus objetivos.


El Estado debe tener la suficiente fortaleza para que pueda ejercer sus funciones de conducción, promoción, administración, regulación y control.


EL TRABAJO


El trabajo es necesario para la realización humana y uno de los medios más importantes para la adquisición de la propiedad y la formación del patrimonio de la familia. El Estado debe promover el crecimiento económico para que puedan generarse suficientes y estables empleos productivos y, de este modo, eliminar la desocupación y el subempleo.
Empresarios y trabajadores deben adoptar mecanismos de diálogo y concertación para armonizar sus respectivos intereses. Además, tienen que contribuir con sus iniciativas, innovaciones y esfuerzos para que la productividad se incremente y mejoren los ingresos de las empresas y de los trabajadores, así como la calidad de los bienes producidos. La participación de los trabajadores y empleados, a través de sus representantes, en ciertas decisiones de las empresas y en sus resultados económicos, contribuye a mejorar sus rendimientos.


La Unión Demócrata Cristiana reconoce y promueve el derecho de los trabajadores a organizarse para la defensa de sus intereses, el mejoramiento de sus condiciones laborales y su progreso económico y social. Las asociaciones de trabajadores pueden recurrir a la huelga como medio de defensa y deben ser autónomas respecto del Estado y de los partidos políticos.


Promueve la humanización del trabajo, es decir, la creación de condiciones apropiadas para que la persona pueda crecer y perfeccionarse en su actividad laboral y evitar su deterioro físico, sicológico y moral. Los trabajadores tienen derecho a percibir un salario que retribuya su esfuerzo, les permita atender sus necesidades y las de sus familias y vivir con dignidad.

 

LA PROPIEDAD


La propiedad es una garantía económica de la libertad y dignidad humana, pues su objeto es otorgar los medios suficientes para la organización de la vida familiar y la plena realización de la persona. Si bien es un derecho de los individuos, debe estar sometida al ordenamiento jurídico del país y a los requerimientos de su función social.


Puede tener múltiples manifestaciones. Privada, es la que tienen los particulares, individualmente o a través de las diversas formas de organización empresarial; pública, es la que posee el Estado en representación del pueblo; mixta, es la que pertenece conjuntamente al Estado y a los particulares; y comunitaria o de autogestión, es la que tienen en común quienes trabajan en unidad productora.


Estas formas de propiedad deben coexistir y la importancia de cada una de ellas estará determinada por las necesidades del desarrollo nacional. La Unión Demócrata Cristiana respeta la propiedad privada, considera conveniente la propiedad pública para actividades económicas y servicios esenciales y propicia las formas autogestionarias de propiedad, así como el acceso de los campesinos a la propiedad de la tierra.


Aprecia la importancia que en una economía de mercado tienen una empresa eficiente y una competencia transparente. Pero observa las debilidades de la economía capitalista como son: el materialismo y el consumismo, la propiedad privada absoluta, los excesos de la libre concurrencia, el desmedido afán de lucro, el abuso de los monopolios, las imperfecciones del mercado y limitaciones para una distribución justa de la riqueza.

 

EL DESARROLLO INTEGRAL


Desarrollo Integral es un proceso continuo e irreversible que busca promover el mejoramiento social, cultural y material del pueblo para garantizar a todos la satisfacción de las necesidades físicas y espirituales, elevar la calidad de vida, ampliar la libertad y propiciar la realización humana. Su logro solo será posible a través de la construcción de una economía solidaria a un ritmo rápido y sostenido y con los menores costos sociales y ecológicos posibles.


El desarrollo debe buscar el avance de las personas hacia fases humanas superiores, basándose en el principio de que el hombre “antes que tener más, debe ser más”. Por eso, no puede circunscribirse al crecimiento económico, esto es, al aumento cuantitativo de los bienes disponibles.


El desarrollo, para ser integral, debe ser: finalista, por tanto contar con metas orientadoras permanentes; armónicas, a fin de atender a todas las personas, regiones y provincias; autopropulsado, en el sentido de generar recursos y medios que lo impulsen en el largo plazo; planificado, para que todos los sectores de la sociedad cuenten con una orientación sustentable, para preservar la naturaleza y proteger el medio ambiente.


El desarrollo del país debe realizarse en armonía con la naturaleza, lo que supone respetar las leyes a la que está sometida, la diversidad biológica y la necesidad de su reproducción. La preocupación por la naturaleza, que tiene la Democracia Popular, se fundamenta en su respeto a todas las formas de vida.


La existencia de objetivos nacionales compartidos, la educación y la capacitación de los recursos humanos, el conocimiento y la tecnología, la eficiente organización de los procesos productivos y una cultura del trabajo, de la disciplina, de la responsabilidad, de la constancia y de la confianza en las propias fuerzas, son factores determinantes para el progreso del Ecuador.


Este modelo de economía solidaria constituye el ideal que la Democracia Popular se propone realizar con su acción política.

 

LA JUSTICIA SOCIAL INTERNACIONAL


En las relaciones internacionales priman los intereses de las naciones poderosas. La opulencia de unos pocos países contrasta con el estancamiento y pauperización de la mayor parte de la población mundial. Para que cambie esta situación es necesaria la justicia social internacional entre los estados. Los países ricos tienen responsabilidades morales en el desarrollo de los países pobres.


La consecución de un nuevo orden internacional implica un cambio sustancial en los vínculos entre los estados, particularmente en el ámbito económico, mediante el establecimiento de relaciones comerciales justas y equitativas, la transferencia de recursos financieros y tecnológicos y la eliminación del proteccionismo, así como del endeudamiento oneroso.


La interdependencia entre las naciones se ha acrecentado y es un hecho aun entre las más poderosas. Frente a esta realidad, el Ecuador debe buscar la conformación de espacios más amplios, interviniendo en proyectos de integración económica y política, incorporando el conocimiento técnico y científico a sus actividades productivas, diversificando e incrementando sus exportaciones, insertándose activamente en la economía mundial, participando en el diálogo con los países industrializados e involucrándose en los organismos internacionales de América Latina y el Caribe y en sus iniciativas.


La Unión Demócrata Cristiana propugna una política internacional independiente, libre y soberana; defiende los principios de la no intervención, de la autodeterminación de los pueblos, de la igualdad jurídica de los estados y de la solución pacífica de las controversias; rechaza toda forma de agresión, colonialismo, neocolonialismo e imperialismo, así como el uso de la fuerza para resolver los conflictos entre las naciones, promueve la paz en su doble sentido: de ausencia de guerra y de realización de justicia; apoya el fortalecimiento de las Naciones Unidas, de la OEA, de los organismos de integración y de las organizaciones internacionales de cooperación; impulsa la democratización de los organismos internacionales, así como las iniciativas para el control de la economía transnacional, la protección del medio ambiente, el desarme, la defensa de los derechos humanos y la erradicación del armamentismo.

 


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