UDC | Unión Demócrata Cristiana

Unión Demócrata Cristiana

PRINCIPIOS IDEOLÓGICOS
 

EL HUMANISMO


Todos los hombres y mujeres poseen la misma dignidad y son libres e iguales por naturaleza. En el carácter libre, espiritual, racional y social del hombre y de la mujer se fundamenta la dignidad de la persona, piedra angular del pensamiento demócrata cristiano. Por ser la personal el fin de la acción política y o un medio, la sociedad debe orientarse hacia su plena realización humana.


Mediante su inteligencia, imaginación y creatividad, el hombre y la mujer son capaces de apreciar el valor ético de sus actos y de los actos de los demás, así como de entender y transformar la realidad y decidir sobre su destino. La Unión Demócrata Cristiana rechaza toda forma de discriminación y dominación como las que existen por el sexo, la pobreza, la raza, la nacionalidad, la salud y las convicciones.


La acción política debe garantizar a todos los ecuatorianos los medios necesarios para desarrollar los cinco atributos esenciales de los seres humanos: racionalidad, libertad, creatividad, sociabilidad y solidaridad.
La práctica de la libertad implica, concomitantemente, el ejercicio de la responsabilidad.


Los derechos humanos y las libertades públicas no pueden ser conculcados por ningún motivo y deben respetarse y garantizarse. La igualdad de derechos debe tener un especial tratamiento en el caso de los sectores marginados, frente a los cuales la sociedad y el Estado tienen deberes ineludibles.


Los seres humanos se realizan en sociedad. La sociabilidad de las personas les lleva a agruparse y organizarse, relación en la que se enriquecen humanamente en los espiritual y material, en un proceso en el que dan y reciben.


El hombre y la mujer, en condición de igualdad, forman la familia, las cual, como célula básica de la sociedad, es el primer escenario en que se realizan los seres humanos y se forman las personas. Con la promoción de la familia se garantizan los derechos del niño y del anciano y se refuerzan los valores morales.

 

EL PLURALISMO


El pluralismo se fundamenta en el respeto y reconocimiento de las distintas ideas, opiniones y culturas en las que se expresa el pensamiento de los seres humanos y en el reconocimiento de las diversas formas de organización por ellos constituidas.


En el primer sentido, el pluralismo se manifiesta en la libre expresión y acción de doctrinas, ideologías, credos religiosos, culturas y opiniones científico-técnicas. Esta libertad intelectual es un importante elemento en la vida democrática y un requisito indispensable para la búsqueda de la verdad y el avance de la ciencia, los cuales se benefician de la confrontación de puntos de vista diferentes y aun contradictorios.


El Ecuador es un país con diversidad étnica, cultural y ecológica. Particular atención merecen los derechos de las minorías y el respeto de los valores culturales de los pueblos indígenas y afroecuatorianos. En el proceso de afirmación de la nación ecuatoriana, sus aportes deben ser reconocidos, valorados y desarrollados.


En el segundo sentido, el pluralismo se expresa en la existencia de cuerpos intermedios a los cuales el hombre se integra, en ejercicio de su sociabilidad, para la consecución de fines específicos. Estas organizaciones intermedias se derivan de la propia naturaleza de la persona humana, por lo que el Estado debe facilitar su acción y promover su desarrollo.


Son organismos intermedios, entre otros: los municipios, los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones de productores, los colegios profesionales, los gremios, los clubes deportivos, sociales y culturales, las organizaciones de grupos étnicos, las órdenes religiosas, las asociaciones campesinas, las organizaciones de mujeres y de jóvenes, los grupos ecologistas, los comités barriales, las juntas parroquiales, las comunas, las cooperativas, las entidades cívicas y, en definitiva, las diversas formas de organización que la sociedad civil va creando, conforme avanza su evolución histórica.

 

LA SOLIDARIDAD


La solidaridad da contenido comunitario a la sociedad civil y constituye el motor del progreso humano y un elemento esencial en la acción política de la Unión Demócrata Cristiana. La sociabilidad natural de los seres humanos y el hecho de que en las relaciones sociales sean a la vez receptores y aportadores de bienes y servicios, les lleva a desarrollar el valor de la solidaridad por tanto, el progreso del país será el resultado del trabajo de todos y de las responsabilidades compartidas: los particulares en sus actividades privadas y los gobernantes y dirigentes políticos en sus actos públicos.


Para que en Ecuador se desarrolle el sentido de comunidad son necesarias relaciones cotidianas de solidaridad, que hagan que todos sus habitantes se sientan partícipes de los problemas de los otros, en su localidad y en el país, así como de los logros colectivos. La seguridad Social es una forma de solidaridad de las personas de mayores ingresos para con las que menos tienen, por lo que debe propenderse a extender su cobertura.


Formas de trabajo comunitario, como la minga, han estado presentes en la sociedad ecuatoriana y deben ser incorporadas al progreso de la nación. Las empresas autogestionarias contribuyen a desarrollar la solidaridad, ya que son las que más se ajustan al ideal del trabajo comunitario.


El principio de la solidaridad, que debe informar todos los actos de los ciudadanos y especialmente de los sectores dirigentes, implica ser honrado con los fondos públicos, cuidar del buen uso de los servicios estatales, administrar eficientemente el Estado y sus instituciones y pagar impuestos y contribuciones, para que de esta manera puedan atenderse las necesidades sociales y particularmente las de los pobres.


La solidaridad debe también practicarse en relación con las generaciones futuras, para lo que es indispensable evitar la irresponsable e irracional explotación de la naturaleza, que les privaría de recursos que requerirá su desarrollo.


Para que los ecuatorianos puedan realizarse humana y solidariamente, el poder público debe garantizar iguales oportunidades para todos, a fin de que puedan acceder en forma equitativa a los bienes materiales y culturales, y disfrutar de todos los derechos y garantías.


LA DEMOCRACIA


La Unión Demócrata Cristiana considera que la democracia es el único sistema de gobierno que fomenta la participación del pueblo en todos los asuntos que tienen que ver con su destino.


Reconoce que la democracia representativa se ha expresado históricamente como una institución que permite, a partir de la intervención electoral de los ciudadanos, renovar periódicamente los gobiernos y proteger los derechos y libertades individuales de las personas; además posibilita la división y el control del poder entre las diferentes funciones del Estado (ejecutiva, legislativa, y judicial), el ejercicio de una justicia independiente, la acción de los partidos y el sometimiento a la ley de los gobernantes y gobernados.


Promueve una democracia participativa que propicie la presencia organizada, responsable y activa del pueblo, no solamente en la elección de gobernantes, sino en la toma de decisiones, a través de la presentación de sus demandas y aspiraciones y en la discusión de las formas de resolución de sus problemas, de los de su localidad y de los de carácter nacional más importantes. Esta participación debe ser activa, consciente, orgánica, libre, responsable y eficaz.


El gobierno y sus personeros, por su parte, deben rendir cuentas de sus actos y promover un diálogo permanente con el pueblo, a fin de interpretar su voluntad y orientarla en función de los intereses nacionales mayoritarios.


La Unión Demócrata Cristiana se adhiere a la democracia como sistema político y se propone realizarla a plenitud en cada uno de sus actos.

 

LA PRIMACÍA DEL BIEN COMÚN


La Unión Demócrata Cristiana defiende la primacía del bien común por sobre el bien de los particulares, principio que siempre debe inspirar los actos y las decisiones de los gobernantes, de los empresarios, de los trabajadores y en general de todas las personas. El bien común no es la suma de los bienes particulares, sino el global obtenido por la sociedad para el beneficio de todos gracias a las condiciones creadas por el Estado y los particulares, para que las personas puedan realizarse en forma integral y mejorar las condiciones de calidad de sus vidas.


El bien común está por sobre los intereses particulares de los individuos o de las organizaciones sociales, económicas y políticas. En razón de que el bien común es el primero y más importante valor de la sociedad, los otros bienes pueden sacrificarse en su beneficio.

 

LA PERFECTIBILIDAD DE LA SOCIEDAD


La sociedad civil y las instituciones políticas son perfectibles mediante la acción de las personas. Esta es una tarea permanente y su realización no termina nunca en razón de la dinámica, los cambios y las mutaciones que caracterizan a la vida humana.


El devenir histórico del hombre y de la sociedad puede ser modificado y transformados por la acción y la voluntad de los seres humanos. El espíritu de lucha, la vocación de trabajo y la decisión de perseverar son fundamentales para la solución de los problemas de la sociedad. La voluntad humana siempre podrá mejorar y perfeccionar las estructuras económicas, sociales y políticas, tarea que es preocupación permanente de la Unión Demócrata Cristiana.

 

LA ÉTICA SOCIAL


Para la Unión Demócrata Cristiana la acción política está subordinada a la ética. Ella debe normar las decisiones de los gobernantes y servir de referencia para su calificación moral; en consecuencia, la eficiencia y la eficacia de la política deben lograrse a través de medios transparentes y democráticos y no de mecanismos ilegítimos e inmorales.


Una visión ética de la política implica que los fines superiores o generales deben tener primacía sobre los particulares; que el ser humano no debe ser un medio sino un fin; que entre dos males inevitables se debe escoger el que ocasione menor daño al pueblo y a la nación; que los medios deben guardar proporción con los fines; que en ningún caso se deben contradecir la moral y las leyes; que los bienes y dineros públicos deben ser administrados con honradez; que deben existir coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y que deben desecharse la demagogia y la manipulación de la opinión pública por degradar y pervertir la política.


Bajo postulados éticos y en función de las necesidades del país y de su pueblo, los medios de comunicación social, de cualquier naturaleza, tienen un papel esencial en la oportuna y veraz difusión de los hechos en la publicación pluralista de opiniones e informaciones, en la divulgación de la cultura, en la orientación de los comportamientos sociales y en la formación de la opinión pública. Para ello deberá garantizarse el acceso de los ciudadanos a los medios de información.
 


Todos los derechos reservados UDC © 2017